Los amantes de los chapuzones están dispuestos a afrontar el reto de dejar al descubierto las leyendas y mitos que se esconden tras las piscinas. Todo ello para limpiar la reputación de estas aliadas del verano y de la diversión. Acompáñanos para desmitificar algunas historias que con seguridad has escuchado sobre su uso.

Mito número 1: el corte de la digestión después de comer

Desde chicos nos han dicho que debemos irremediablemente esperar más de una hora para meternos a la piscina después de comer. La consecuencia de incumplir esta instrucción podría terminar en un fatal corte de la digestión.

Pero la verdad es que aunque no existe evidencia científica que apoye este argumento, debemos evitar las zambullidas muy bruscas e incluso realizar ejercicios de natación como tal. La sangre se encuentra ocupada en apoyar al sistema digestivo cuando hemos comido. Por lo que si nadamos y enviamos sangre a nuestras extremidades, podríamos dejar a medias la digestión de nuestros alimentos y sentir nauseas.

Mito número 2: olor a “piscina” es sinónimo de limpieza

Muchas personas creen erróneamente que el olor a piscina se debe al cloro y no es así. Se trata de las cloraminas, compuestos químicos que se forman en el agua al combinarse el cloro con el sudor, los cosméticos y la orina. Es una reacción a las bacterias y la contaminación del agua. Si es posible percibir este olor, es posible que exista una mayor concentración de contaminantes y que sea requerido un ciclo de filtrado y desinfección.

Mito número 3: un producto revela la orina en la piscina

Aunque usted no lo crea, el 19% de las personas adultas han admitido alguna vez haber  orinado en una piscina una vez en su vida. Y casi todas las piscinas podrían tener algunos restos de esta sustancia.

Aún así, no existe ningún producto químico que permita revelar restos de piscina en el agua. Por lo que la única forma de ver la orina en una piscina limpia y transparente es que ésta sea de color más oscuro de lo normal producto de la deshidratación. Obviamente, mantener la higiene en la piscina pasa por asegurarse de salir de ella para ir al aseo.

Mito número 4: la piscina convierte el pelo rubio en verde

Seguro que has visto cómo las personas de pelo rubio que usan con frecuencia la piscina pueden lucir un tono un tanto verdoso al cabo de un tiempo. La culpa de este mal no es del cloro. El tono verdoso de los cabellos rubios es causado por la presencia de metales en el agua usados para controlar el crecimiento de las algas. Por lo general se trata del cobre.

Aunque la industria del cuidado de las piscinas cada día para mejorar los productos que se usan, usa gorros de natación o enjuaga tu cabello muy bien al salir de la piscina para eliminar los químicos y metales.

Mito número 5: la depuradora de la piscina puede absorberte

Las piscinas están rodeadas de hermosos e inolvidables recuerdos de nuestros veranos, en especial los de la infancia.  Pero también hay una que otra historia que nos pone los pelos de punta. Pero ninguna como la leyenda de la depuradora que absorbe a los niños.

Es posible que anteriormente se dieran casos puntuales de daños al jugar muy cerca del hueco del sumidero. Pero actualmente el sistema de succión y filtrado del agua de la piscina se ha diseñado para evitar accidentes y funcionar de forma segura.

Mito número 6: las piscinas de agua salada no tienen nada de cloro

Aunque no son tan comunes, existen piscinas que se llenan con agua salada. Estas usan  menos cantidad de productos químicos en su mantenimiento y proporcionan un mayor bienestar a quienes las disfrutan.

Las piscinas de agua salada emplean como método de higienización la cloración salina. Se trata de un dispositivo que vinculado al sistema de filtrado que usa electricidad aplicada a la sal que se encuentra en el agua para generar cloro. Es preciso recordar que la sal es un compuesto formado por cloro y sodio). De esta manera, las piscinas saladas tienen cloro pero en menor cantidad que en aquellas donde no se emplea el sistema de la cloración salina.

Mito número 7: el agua cristalina indica que está limpia 

Es cierto que un buen indicio de que la piscina está limpia es observar su color transparente. Sin embargo, no podemos fiarnos solo de nuestros ojos en este caso. Aunque el cloro elimina a la mayor parte de las bacterias, en ocasiones podría perder su eficacia cuando la piscina es usada por más personas o si la temperatura aumenta en el agua o el ambiente exterior. Por esta razón diariamente el agua de la piscina debe ser revisada y testeada para garantizar que no hay niveles de microorganismos nocivos por encima de lo normal.

Con seguridad ya estás listo para aclarar este verano qué es mito y qué es realidad acerca de las piscinas. No olvides prepararla para disfrutarla a tope con todos los productos que tenemos para su cuidado en nuestra tienda online www.apelsa.es/tienda