Con la llegada de las vacaciones, el disfrute de la familia y sobre todo de los más pequeños se hace sentir. Con seguridad se tratara de días inolvidables en la playa o en la piscina que no queremos que se empeñen con sobresaltos. De ahí que te recomendemos algunos consejos en este artículo sobre Niños y piscinas: cómo prevenir riesgos este verano.

El verano es el periodo de año en los que se presenta un mayor riesgo de accidentes infantiles. Bastan unos 10 segundos para que una jornada de relax y descanso se convierta en un incidente. Solo bastan unos 2 o 3 centímetros de agua para ahogarse.

Te contamos cómo prevenir situaciones de riesgo con los menores estas vacaciones.

A la hora del baño y el juego en el agua

Sabemos la atracción que sienten nuestros niños por el agua y cuánto la disfrutan. Para evitar el riesgo de ahogamiento la medida más efectiva es no bajar la guardia. Vigila a los peques en todo momento, observa cuáles son sus juegos en el agua, instrúyelos sobre no correr en el borde de las piscinas, enséñales a nadar y flotar desde muy pequeños cuanto antes y a usar sistemas de flotación.

Para una mayor tranquilidad, te recomendamos rodear la piscina con barreras o cercas de al menos 1,20 metros de altura, con una puerta que los niños no puedan abrir con facilidad. Esta precaución evitará caídas en el agua cuando nadie esté mirando.

En concreto, respecto a los juegos en el agua, lo ideal es limitar el área en la que los niños pueden jugar y bañarse. Además de observar a qué juegan, explícales a los peques la importancia de no realizar juegos peligrosos en el agua o cerca de ella, como las ahogadillas o empujones.

Si se emplean juguetes en el agua, estos deben ser retirados para evitar que niños más pequeños se los metan en la boca, o se atasquen en los  filtros de la piscina. Evita el uso de globos de agua en las instalaciones.

Comprueba las condiciones de la piscina

Selecciona las instalaciones acuáticas o piscinas a las que llevas a tus hijos y verifica sus condiciones. Nota si el agua huele demasiado. Muchas personas creen que un fuerte olor a “piscina” es sinónimo de limpieza pero no es así. Ya lo hablamos también en el artículo sobre los Mitos piscineros, un olor fuerte a “piscina” está provocado por lo general por cloraminas, compuestos químicos que se forman en el agua al combinarse el cloro con el sudor, los cosméticos y la orina. Si se percibe este olor, la piscina podría tener una mayor concentración de contaminantes y requerir un ciclo de filtrado y desinfección.

Comprueba que la piscina posee los permisos y las condiciones adecuadas. Enseña a los niños a ducharse antes de entrar a la piscina. Evita que los peques traguen agua. Si tu hijo aún usa pañales debes adquirir aquellos específicos para el baño y de la talla adecuada.

Si tu hijo es asmático o predispuesto a la piel atópica, evita baños prolongados. Prefiere para los niños piscinas tratadas con cloración salina dados sus numerosos beneficios para la salud. Invita a los niños a usar gafas de natación para evitar que los ojos estén en contacto prolongado con el agua de la piscina.

Ante la actual alerta sanitaria por la Covid-19, elige mejor aquellas piscinas al aire libre y evita aquellas con poca o escasa ventilación. Verifica que la piscina sea desinfectada con frecuencia y que se cumpla con las restricciones de aforo de acuerdo al nivel de alerta del municipio.

A la hora de la comida

Ya lo habíamos hablado en nuestro artículo sobre los Mitos piscineros.  Aunque no existe evidencia científica que apoye la idea de que se sucederá un corte de la digestión después de comer, debemos enseñar a nuestros niños a no realizar zambullidas o ejercicios bruscos en el agua después de comer.

Es mejor meterse al agua lentamente luego de comer, pues la sangre está ocupada en realizar la digestión y al enviarla a las extremidades forzosamente podríamos sentir nauseas o mareos.

Tirarse o zambullirse de cabeza

¿Quién no ha visto las diferentes posturas en que los niños se lanzan a la piscina? Algunas pueden ser realmente increíbles… y peligrosas.

Muéstrale a los niños los riesgos de tirarse de cabeza a la piscina en zonas poco profundas. En la playa, comenta los peligros de lanzarse desde una zona con rocas. Evita lesiones y traumatismos.

Ante la presencia de insectos típicos del verano

Durante la época estival los insectos están presentes y pueden hacer pasar un mal rato a nuestros niños si sufren alguna de sus picaduras. Mosquitos, abejas y avispas revolotean en la piscina. En nuestro artículo Cómo evitar y combatir a los insectos en tu piscina encontrarás una serie de consejos para evitar que los insectos proliferen en tu piscina y así evitar posibles picaduras.

En caso de que los niños sufran alguna picadura, evita que se rasquen para que ésta no se infecte. Ten a la mano productos para ayudar a aliviar el picor y la hinchazón.

Niños y piscinas: cómo prevenir riesgos este verano 

El área de la piscina, sobre todo si está ubicada al aire libre, está expuesta a los rayos solares todo el día. Evita que los niños, sobre todo menores de 2 años, estén expuestos por mucho tiempo al sol. Destina una zona de sombra o sombrilla para periodos de descanso, con actividades tranquilas y juegos de menor intensidad.

Finalmente, en Niños y piscinas: cómo prevenir riesgos este verano te recomendamos mantener a tus niños hidratados durante toda la jornada. Mójales el cuerpo y evita los cambios de temperatura. Anímales a usar sombreros o gorras. Aplícales crema de protección solar antes de exponerles al sol y repite su aplicación cada hora o después del baño. Viste a los niños con ropa ancha, de algodón y color claro.